lunes, 10 de marzo de 2014

Un analisis sanguíneo detectará el riesgo de padecer Alzhéimer


Howard J. Federoff, profesor del Centro de Médico de la Universidad de Georgetown afirma que una analítica de la sangre basada  en el estudio de diez biomarcadores detecta con más de un 90 por ciento de precisión si una persona sana desarrollará o no deterioro cognitivo ligero o la enfermedad de Alzhéimer en los próximos dos o tres años. 

Las variaciones en el conjunto de los 10 fosfolípidos incluidos en este test sanguíneo pueden mostrar  el inicio de la degeneración de las células nerviosas, que tiene lugar en las etapas preclínicas de la enfermedad, cuando aún no hay síntomas visibles, según los autores. Y estaría reflejando la ruptura de las membranas celulares de las neuronas en los participantes que desarrollarán síntomas de deterioro cognitivo o enfermedad de Alzheimer. El hallazgo se publica en la revista “Nature Medicine” y podría estar listo para su comercialización en un par de años.
“Este nuevo test sanguíneo tiene el potencial de identificar a las personas en riesgo de sufrir un deterioro cognitivo progresivo y puede cambiar la forma en que se maneja y trata en la actualidad esta patología neurodegenerativa”, destaca Howard J. Federoff, profesor del Centro de Médico de la Universidad de Georgetown y uno de los coautores del trabajo.
Utilidad terapéutica
El fracaso en el desarrollo de fármacos para frenar la progresión de la enfermedad de Alzheimer se atribuye, en parte, a que se han probado con personas en fase muy avanzada . Y cuando los síntomas afloran, señalan los expertos, el daño producido en el cerebro es muy difícil de revertir, ya que hay una importante pérdida de memoria y daño funcional instaurado.
“El estado preclínico de la enfermedad ofrece una ventana de intervención que podría modificar el curso de la enfermedad. El uso de biomarcadores en nuestro test sanguíneo definen ese periodo asintomático y son críticos para el desarrollo, verificación y aplicación de nuevas terapias”, resalta Federoff.
Otros marcadores propuestos para esta patología, como los niveles de las proteínas amiloide y tau medidos en el líquido cefalorraquídeo, o pruebas para su posible detección mediante resonancia magnética funcional o estructural tienen un uso limitado, bien porque son invasivas (como la punción lumbar) o porque son caras.
El nuevo test sanguíneo, de fácil aplicación, mostraba un acusado descenso de fosfatidilinositol en las personas que después desarrollaron un deterioro de la memoria. Acorde con esta reciente observación, estudios previos han mostrado, en las personas con alzhéimer, una disminución de este fosfolípido en el hipocampo, una estructura que juega un papel fundamental en la memoria.
El estudio
El estudio que ha permitido detectar estas diez moléculas incluyó a 525 participantes sanos de 70 años o más a los que se tomaron muestras de sangre al inscribirse y en otros momentos durante la investigación. En los cinco años que ha durado el estudio, 74 participantes cumplieron los criterios de enfermedad de Alzheimer leve (EA) o bien de deterioro deterioro cognitivo leve amnésico(DCLa), en el que la pérdida de memoria es importante.
De estos, 46 fueron diagnosticados en el momento de inscribirse y 28 desarrollaron los síntomas durante el estudio. A estos últimos se les denominó convertidores. En el tercer año del estudio, los investigadores seleccionaron a 53 participantes que desarrollaron DCLa o EA (incluyendo 18 convertidores) y 53 controles cognitivamente normales para la fase de detección de biomarcadores.
En total había diez lípidos que variaban significativamente y que parecen revelar la ruptura de las membranas celulares de las neuronas en los participantes que desarrollan posteriormente síntomas de deterioro cognitivo o EA. Estas diez moléculas fueron validadas posteriormente utilizando los 21 participantes con DCLa y AD restantes (incluidos los 10 convertidores), y 20 controles. Se analizaron los datos a ciegas para determinar si los sujetos podían ser caracterizados en las categorías diagnósticas correctas basándose únicamente en los 10 lípidos identificados en la fase previa. Y encontraron que esas diez moléculas seleccionadas eran capaces de distinguir con un 90% de precisión quienes permanecerían sanos y quienes sufrirían enfermedad de alzhéimer o deterioro cognitivo en un periodo de tres años.

domingo, 9 de marzo de 2014

Inician el estudio del efecto protector del coenzima Q en el Alzheimer

La UCLM y el hospital de Ciudad Real estudiarán de forma conjunta una posible vía terapéutica que permita retrasar la enfermedad de Alzheimer en las personas.

La hipótesis de trabajo es que la suplementación oral con CoQ mejorará la funcionalidad del endotelio vascular y supondrá una mejora en la evolución del proceso neuropatológico subyacente al deterioro cognitivo, especialmente si corresponde a la enfermedad de Alzheimer. Dicha mejoría, según los responsables del proyecto, se debería a la protección del CoQ en las células endoteliales.

Según los responsables del proyecto, en el que participan los investigadores de la UCLM Mario Durán, Cristina Parrado y Juan Ramón Peinado, y los facultativos del hospital ciudadrealeño Juan José Muñoz-Torrero, Javier Domínguez y Laura Burriel, cada vez son más los datos epidemiológicos y experimentales que confirman que la disfunción neurovascular puede contribuir al desarrollo y progresión de la enfermedad de Alzheimer.

Según los mismos, el péptido responsable del desarrollo del Alzheimer se deposita también en los vasos sanguíneos y hay diversos factores de riesgo comunes para enfermedades vasculares, como la hipertensión y la diabetes, que lo son también para el Alzheimer. Así, en modelos animales con la enfermedad de Alzheimer se ha demostrado que la disfunción vascular precede a los cambios neuropatológicos y al declive cognitivo asociados a la misma.

Alimentos ricos en CoQ10

¿Qué es la Co-Enzima Q-10?


La Coenzima Q-10 es un nutriente que se ha descrito como una sustancia con propiedades similares a una vitamina, de hecho, se la denomina por expertos en nutrición, como “vitamina 10”. La coenzima o Co-Enzima Q-10 es un nutriente necesario para nutrir las células y obtener energía y según los últimos estudios realizados, la Q-10 es elemental en el metabolismo celular, pues ayuda a convertir el alimento en energía.
Es uno de los antioxidantes liposolubles más importantes con grandes propiedades cardioprotectoras, además de potenciar el sistema inmune.
La Co-Enzima o coenzima Q-10, o simplemente la “Q10”, también llamada ubiquinona está presente en todos los seres vivos. Todas las células del cuerpo humano tienen presencia de esta coenzima. Es tan importante para la vida, que cuándo su déficit es mayor al 25% de lo que se considera necesario, comienzan a aparecer trastornos en el cuerpo que pueden ir desde subidas de tensión arterial, hasta ataques cardíacos. Problemas de inmunodeficiencia y cáncer. Un 75% de deficiencia de coenzima Q-10 sería incompatible con la vida.
Según un estudio se pone de manifiesto que existen un gran número de medicamentos de uso frecuente que simplemente destruyen la co-enzima Q-10. Algunos de ellos son medicamentos para bajar el colesterol, antidiabéticos, antidepresivos, ansiolíticos, antihipertensivos, etc.

jueves, 6 de marzo de 2014

Tengo Alzheimer, y ahora que hago...

Lo primero es asumir la enfermedad y después realizar planes para el futuro próximo

¿Qué deberíamos hacer cuando nos diagnostican con la enfermedad de Alzheimer? 

Si pensamos en el futuro, hemos de poner en  práctica planes ante  la inevitable progresión de la enfermedad mientras tengamos  la capacidad de hacerlo. El hacer esto es mucho mejor que sentarse alrededor de la preocupación de tener la enfermedad de Alzheimer y quedarnos quietos sin hacer nada.



Aceptar su diagnóstico
Es primordial para las personas con  la enfermedad de Alzheimer,  la aceptación de la misma para hacer planes significativos para el futuro. Puede ser difícil, pero la aceptación de la realidad del diagnóstico es absolutamente necesaria para que cuando se está en la etapa temprana de la enfermedad se puedan tomar las medidas adecuadas y planificar el futuro. Esto se puede hacer en esta etapa, mientras  todavía se tiene la capacidad de hacer conocer a familiares y allegados sus deseos y preparar  los documentos legales. Si bien es importante planificar el futuro, no hay que dejar que el miedo a lo que ha de venir arruine la vida que podemos vivir ahora, antes de que avanza la enfermedad.
¿Qué significa  “planificar el futuro?”  Sería tener en cuenta todo aquello que tiene relación con la herencia, testamento de ultimas voluntades médicas. Es decir todo lo que queremos que pase con nuestro patrimonio y nuestro cuerpo cuando nosotros no seamos ya capaces de tomar decisiones sobre ello.

Familia y Asuntos Financieros
Es el momento de hablar de su plan con la familia y poner en orden todas las posesiones y deseos acerca de ellas.  
Es mejor mirar lo que queda por vivir y no obsesionarse con lo que se ha perdido, e intentar participar en todas las actividades que nos reconforten y nos hagan sentir bien y tener una vida plena.
Chuck Warner  "miembro de la Asociación Nacional de 2013 del Grupo Asesor en etapa temprana del Alzheimer (ESAG)", anima a otras personas que viven con la enfermedad de participar activamente en la planificación de su futuro y participar en una vida plena. “El diagnóstico de Alzheimer se siente como el fin del mundo, pero no lo es, usted puede hacer una diferencia.”

Bailar protege contra la demencia


Durante siglos, los manuales de danza y otros escritos han alabado los beneficios para la salud de la danza, por lo general como el ejercicio físico. Más recientemente hemos visto la investigación sobre nuevos beneficios para la salud de la danza, como la reducción del estrés y aumento del nivel de serotonina, con su sentido de bienestar. Recientemente hemos oído hablar de otra ventaja: el baile frecuente aparentemente nos hace más inteligentes. Una de las principales estudio añade a la creciente evidencia de que la estimulación de la mente por el baile puede prevenir la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, tanto como el ejercicio físico puede mantener el cuerpo en forma.  Bailar también aumenta la agudeza cognitiva a cualquier edad. Usted puede haber oído acerca de la New England Journal of Medicina informe sobre los efectos de las actividades recreativas en la agudeza mental en el envejecimiento. Aquí es en pocas palabras. El estudio de 21 años de la tercera edad, mayores de 75 años, fue llevado por el Albert Einstein College of Medicine en Nueva York, financiado por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, y publicado en el New England Journal of Medicina. Su método para la medición objetiva de la agudeza mental en el envejecimiento era monitorear las tasas de demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer. El estudio quería ver si las actividades recreativas físicas o cognitivas influenciados agudeza mental. Descubrieron que algunas actividades tuvieron un efecto beneficioso significativo. Otras actividades no tenían ninguno. Estudiaron actividades cognitivas tales como la lectura de libros, la escritura por placer, hacer crucigramas, jugar a las cartas y tocando instrumentos musicales. Y que estudiaron las actividades físicas como jugar al tenis o al golf, nadar, andar en bicicleta, bailar, caminar para hacer ejercicio y hacer las tareas domésticas. Una de las sorpresas del estudio es que casi ninguna de las actividades físicas parecía ofrecer alguna protección contra la demencia. No puede haber beneficios cardiovasculares, por supuesto, pero el enfoque de este estudio fue la mente.Hubo una excepción importante: la única actividad física para ofrecer protección contra la demencia era bailar frecuentes.

martes, 25 de febrero de 2014

Investigan poder adelantar 20 años el diagnóstico de Alzheimer


proteina beta amiloide
Biomarcadores 
Investigadores de Estados Unidos están realizando dos programas internacionales, ADNI y DIAN, y han encontrado indicios en el organismo que permitan anticipar la probabilidad de que se desarrolle esta patología hasta 20 años antes de que aparezcan los primeros síntomas. 

Existe una proteína presente en los enfermos que  ha podido ser detectada en personas jóvenes que no tienen indicios de la enfermedad y su detección ha sido tomada como un indicador de riesgo, a partir de lo cual se harán pruebas clínicas y tratamientos con la esperanza de detener el desarrollo. 

Este proceso puede anticiparse entre 10 y 20 años, en particular en el caso de hijos de personas enfermas, ya que la mitad de ellos tiene probabilidades de desarrollarla. Siendo este el mejor método para abordar la enfermedad de forma temprana

El Alzheimer, es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a cerca de 35 millones de pacientes en el mundo y se estima que el número se triplicará para el año 2050. 
Detectar marcadores
Ricardo Allegri, jefe de Neurología Cognitiva de la Fundación Fleni e investigador del Conicet, explicó que uno de los programas, el ADNI, estudia la enfermedad de Alzheimer identificada como “esporádica”, que es la más común y no tiene sustento hereditario.  

“Hasta ahora teníamos claro que pacientes con demencia con características propias del Alzheimer se podían diagnosticar, pero ahora se sabe que hay una etapa pre-demencia que se llama deterioro cognitivo leve. De ellos, algunos evolucionan a Alzheimer y otros no”, detalló el médico. Una de las manifestaciones de este deterioro son fallas en la memoria.

Lo que hace el nuevo estudio es analizar las características de los biomarcadores, que permitan detectar en cualquier individuo la presencia de la enfermedad. 

“Se trata de identificar cuáles son los biomarcadores tempranos -explica el investigador-. El estudio implica trabajar con una cohorte de pacientes con deterioro cognitivo leve, pacientes con enfermedad de Alzheimer y normales”. 

Los biomarcadores pueden permitir detectar la posibilidad de desarrollar cualquier tipo de esta patología. Es decir que en individuos normales hay un grupo que tiene neuropatología de enfermedad de Alzheimer, las proteínas que están relacionadas con  ella. 

Casos hereditarios
Entre 3 a 5 % de los pacientes con Alzheimer tiene formas familiares: si el padre lo tiene, la mitad de los hijos lo tendrá porque hay un gen alterado. La característica es que esta forma familiar se da en pacientes más jóvenes, de entre 30 y 50 años.

Por eso, el otro estudio llamado DIAN analiza biomarcadores en pacientes con el tipo hereditario y  en sus hijos sanos, que todavía no presentan síntomas. 

“De los hijos sabemos quién la va a tener y quién no y lo sabemos porque se hace estudio genético”, indicó Allegri. En Estados Unidos, donde están más avanzados, han podido anticipar hasta 20 años la presencia de una de las proteínas. Este tipo tiene edades de comienzo marcadas para esa familia: si el padre comenzó a los 40 años, será similar para su hijo. 

Además, se caracteriza por presentar más trastornos de lenguaje y conductuales, a diferencia de la esporádica, que afecta más la memoria. 

“El año que viene vamos a dar el paso siguiente: a quienes tengan trastorno genético y las proteínas, se les aplicarán protocolos para atacarlo tempranamente, que es lo mejor que se puede hacer con esta enfermedad. La hipótesis es que se puede frenar su desarrollo”, contó el especialista del Fleni, y agregó que hasta ahora la enfermedad se trataba cuando ya estaba avanzada y presentaba sintomatología clínica.

Vale aclarar que, sin embargo, quedan por delante varios años de investigación hasta que se observen los resultados del tratamiento y se llegue a conclusiones definitivas.

Los 10 ‘nuncas’ del Alzhéimer

Los 10 ‘nuncas’ del Alzhéimer

La pérdida de audición puede acelerar la disminución del tejido cerebral

Investigadores de la Universidad Johns Hopkins y el Instituto Nacional del Envejecimiento, en Estados Unidos, han descubierto que la pérdida de audición parece acelerar la reducción del tejido cerebral que se produce con la edad.
Como consecuencia de la pérdida auditiva, existe una lista de riesgos asociados  para la salud, como son: un mayor riesgo de demencia, caídas, ingresos hospitalarios y, en general, una disminución de la salud física y mental.
Para este trabajo, Frank Lin y su equipo han comparado los cambios cerebrales que se dan con el tiempo entre adultos con audición normal y otros que oyen con dificultad. Dicho estudio epidemiológico se inició en 1958 para realizar un seguimiento de varios factores de salud de miles de hombres y mujeres.
Investigaciones previas habían relacionado la pérdida de audición con marcadas diferencias en la estructura cerebral, tanto en humanos como en animales. En concreto, según se había visto, las estructuras que procesan la información del sonido tendían a ser de menor tamaño, pero se desconocía si estas diferencias estructurales se producían antes o después de la pérdida de audición.
En este último estudio reclutaron 126 participantes a los que sometieron a imágenes por resonancia magnética para ver los cambios cerebrales durante al menos 10 años, periodo en el que además se sometieron a chequeos médicos completos, incluyendo pruebas de audición.
Al inicio de este subanálisis, 75 tenían un nivel auditivo normal y 51 presentaban ya algún tipo de deficiencia, con una pérdida de al menos 25 decibelios.
Después de analizar las resonancias magnéticas realizadas posteriormente, vieron que los participantes cuya audiencia ya estaba deteriorada presentaron una tasas más rápida de atrofia cerebral, en comparación con los que tienen una audición normal.
En general, las personas con problemas de audición perdieron más de un centímetro cúbico de tejido cerebral más cada año, en comparación con aquellos con audición normal. Y las personas con problemas de audición también tuvieron una mayor contracción en determinadas regiones, incluidas las responsables de procesar el sonido y el habla.
Esto último no fue una sorpresa, según ha reconocido Lin, ya que defiende que esto fue consecuencia de que la corteza auditiva está "empobrecida" por esa falta de audición, lo que podrían favorecer la atrofia.
Sin embargo, añade , estas estructuras no funcionan de manera aislada y sus responsabilidades no terminan en la clasificación de los sonidos y el lenguaje, ya que hay algunas regiones que también juegan un papel en la memoria y la integración sensorial, por lo que dicha disminución podría estar relacionada con las primeras etapas de un deterioro cognitivo leve y la enfermedad de Alzheimer.
Por tanto, aunque no existe una correlación directa, el cuidado y la vigilancia de nuestro sistema auditivo mediante chequeos anuales en la consulta del otorrinolaringólogo,  podría ayudar a prevenir o ralentizar en parte el deterioro cognitivo o incluso el Alzheimer.